Contingencia deportiva

Contingencia Deportiva

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

Una de las primeras víctimas del coronavirus en el mundo fue el deporte en todas sus dimensiones: profesional, amateur, de activación física, al aire libre, en espacios cerrados, de conjunto, de contacto, artístico de todo tipo, la actividad deportiva mundial por un momento simplemente se paró, la gran desilusión en el mundo del deporte fue el aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

En México la Liga MX detuvo sus acciones del Clausura 2020, para luego iniciar su Apertura 2020 sin publico en las gradas, la Liga Mexicana de Beisbol de Verano no pudo iniciar, suspendiendo la temporada, el Gran Premio de México de Formula 2020 se canceló, así como mazorca desgranada los uno y mil eventos nacionales de las disciplinas deportivas vieron ver como la cortina de cancelado vino abajo para suspender todos sus ciclos anuales.

En Parral la pandemia llego y arraso con todo, solo allá por Marzo se observaban caminantes subiendo las veredas que rodean el Cerro de la Mesa o Cerro de las Antenas, ciclistas que al despuntar el alba salían en sus recorridos a Villa Matamoros o Jiménez, por primera vez la Liga Regional de Beisbol no pudo concluir su temporada, las Ligas, Escuelas, Gimnasios solidarios con la problemática, obedecieron las instrucciones sanitarias integrándose a la lucha contra el COVID 19, la gran fiesta del estado: EL Estatal nunca escucho el Playball!

Así al paso del tiempo la cordura prevaleció, en la mente de todos los directivos, deportistas, familias existía la creencia que todo el paro era temporal, la solución vendría pronto, la ciencia y tecnología como nunca servirían en forma rápida y eficaz para detener el avance… pero no ha sido así, las rentas de los locales se acumularon, la rutina sabatina y dominical de las ligas reclamaba ya su regreso, las articulaciones, los kilos de mas en el abdomen solicitaban actividad, la adrenalina típica de los infantes, jóvenes no encontraba espacio en las cuatro paredes de la recamara y como todo sistema económico estancado, la fuerza por la actividad, la ansiedad que provoca el encierro, ha comenzado a generar desorden en el deporte, la practica del deporte como la violación de una ley seca, ha encontrado formas de evadir las restricciones y en algunos casos provocar más contagios.

En forma clandestina los gimnasios empezaron a repartir las llaves de sus locales para que sigilosamente sus clientes lo utilizaran, la familia softbolera se las arreglo para que novenas se retaran, definiendo hora y domingo y no solo eso, las apuestas significativas entre los contrincantes fueron mas que motivo para romper las medidas sanitarias, los deportes en espacio cerrado clamaban permiso sin lograrlo, los directivos de las ligas, los dueños de los gimnasios, escuelas han sido bombardeados por las peticiones de sus afiliados, padres de familias por definir fechas para el reinicio de actividades.

Pero el semáforo naranja para el deporte ahí sigue, un gran enemigo del COVID 19 no puede combatirlo con ejercicio, con la práctica, con la quema de calorías, con el fortalecimiento del sistema inmunológico, entrar en acción.

Gimnasios, escuelas ante la inefectividad de la campaña, ante la tardanza de la vacuna han optado por cerrar, ante todo el escenario ha empezado a reinar en la comunidad deportiva, la desobediencia, la rebeldía, la ignorancia, la negación de la existencia del virus es la excusa perfecta para regresar a un campo llanero, a la cancha privada para jugar en la clandestinidad y al término de la práctica, la reunión, el “after”, ya sea de conjunto, en pequeños grupos sale la cerveza, la bebida universal del que disfruta o practica un deporte, los integrantes de los equipos entre semana van a sus trabajos, a sus actividades para luego algunos siendo asintomáticos contagian a sus familias o compañeros de practica y la pandemia sigue cabalgando dentro del terreno de juego.

Leave a Comment

A %d blogueros les gusta esto: