LAS PORRAS

Por:Librado Velo Amparán

En esta la era de las porras que hacen del tamborazo su recurso más socorrido, me viene a la memoria un momento inolvidable sucedido en el “Chacón Baca” en 1980.

Dos semanas antes, Alfredo Robles había consumado la hazaña de lanzar sin hit ni carrera en ese mismo campo contra los Dorados de Chihuahua, tan poderosos entonces, y si usted conoce ese estadio, sabrá por qué es doble o triple el mérito del “Guajiro”.

El caso es que ya era la final contra los Manzaneros de Cuauhtémoc y Don Homobono de la Rosa, “Nono” para la mayoría, encabezaba la porra minera de entonces y con el estadio totalmente lleno, antes de iniciar el juego, dirigió desde el terreno un simple “chiquiti bum” para Alfredo ¡pero con 4 mil almas al unísono!

Resonaba en el rebote del jardín central y derecho el impresionante orfeón que conmovió al héroe local pero también a quienes ajenos presenciaban la demostración de la admiración y cariño de la afición por su gran caballo.

El ruido actual es muy diferente que la cálida ovación o el sonar de los clarines en el vetusto escenario en aquella época…

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