Un mensaje por WhatsApp figura en el divorcio entre la caminata y la SEP

CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- Luego de apartarse de la Comisión Nacional de Caminata (Conacam), uno de los tres proyectos deportivos creados por mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador, el exmarchista Bernardo Segura responsabiliza de su dimisión a la burocracia que predomina en la Secretaría de Educación Pública (SEP) porque, afirma, se cansó de esperar el apoyo para los marchistas y los entrenadores, a quienes la institución les adeuda 18 meses de sueldo.

“Me da pena y vergüenza. ¿Con qué autoridad le voy a decir a los entrenadores: aguántenme para la próxima? Pero la próxima no llega nunca.  ¿Con qué cara les digo: espérenme que les pagaré en tal fecha? Ya desconfían de mí. Mi imagen ya está muy deteriorada ante los entrenadores y los atletas porque ya no me creen… Me cansé de poner la cara de pendejo”, expone con enfado el también diputado del PT por el Estado de México, en entrevista con este semanario realizada el jueves 8.

El medallista olímpico de Atlanta 96 renunció a la titularidad de la Conacam el martes 6 tras la cancelación del viaje a la Copa Europea de Podebrady, en República Checa, donde 14 marchistas de ambas ramas buscarían la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, que se realizará en 2021 tras su suspensión por la pandemia. 

En este grupo de atletas están sus hijos Brandon y Jefferson, cuya presencia le acarrea críticas a Bernardo. Él mismo reconoce el conflicto por el supuesto de estar beneficiándolos con recursos federales.

De acuerdo con el exmarchista, la suspensión de la travesía a Podebrady ocurrió cuando el grupo de deportistas y entrenadores se alistaba para abordar el avión en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. “Fue la gota que derramó el vaso, porque no se trata de cualquier evento”.

Asegura que lo anterior es el reflejo de las constantes trabas impuestas a la Conacam desde la Oficialía Mayor de la SEP, de la cual dependen los tres programas conformados por López Obrador, al margen de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), para el desarrollo de la marcha, beisbol y boxeo.

“Renuncié por tantita dignidad. Ya no tengo cara para poderme enfrentar a los entrenadores que durante tantos meses me han hablado por teléfono o me los encuentro. Entiendo su malestar: se quejan de que no se les ha pagado ni se les ha dado una sola beca a los atletas.

“Hice todo lo posible para que les paguen, pero, como esto no se ha logrado, tampoco voy a echar a la basura casi 30 años de trayectoria como atleta por la falta de capacidad de algunos burócratas y Godínez de la SEP”, apunta Segura.

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