Jorge Iván “El Toro” Medina Dajlala

Jorge Iván “El Toro” Medina Dajlala

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

En la calle Jesús García, ahí debajo de La Prieta, como un dinamo, un pequeño niño jugaba de local en local, de vecino a vecino, la calle era su hogar en las tardes le servía para desahogar sus inquietudes propias de su infancia.

Pronto se hizo de amigos y su curiosidad los llevo a otros confines, llego a la Calle Pedro T. Gómez, ahí en un modesto local se asomó atraído por los gritos de otros pequeños de su edad, hiperactivo buscando un canal para desahogar su adrenalina, volvió y volvió hasta que se quedó.

“A pesar de ser un niño con una fortaleza y potencia inusual para su edad, siempre fue un niño gentil, humilde, noble”, rememora su principal tutor deportivo: el Profesor Andrés Martínez del Club Judokan de Parral.

“Su consistencia a las clases, a los entrenamientos fue una constante desde un principio, las cualidades, el talento clásico que se detecta en un atleta de alto rendimiento, no fue difícil observarlo, luego de un combate, “El Toro” en dos minutos recuperaba su pulso normal, un tiempo de recuperación bastante aceptable, a pesar de su volumen, masa corporal era ágil, con un resorte, un impulso motriz muy fuerte”, destaca el Coordinador del Deporte Municipal.

“Solo cuatro años le bastaron a “El Toro” para desarrollar el judo competitivo a nivel nacional, asimilaba toda la técnica y estrategias de forma apresurada, me acuerdo como si fuera ayer, que en la plática técnica que sostenía con el antes de los combates, el muy sereno me decía: “No se preocupe Profe… ahorita me lo chingo”, con las lágrimas en los ojos, el Profesor Andrés, recuerda a uno de sus mejores alumnos.

“En una gira a la Olimpiada Nacional en el Distrito federal, en el camión de la delegación, agarro los extinguidores del autobús y roció a todos de polvo, estuvo a punto de ser sancionado por las autoridades deportivas estatales por su travesura, afortunadamente no fue así y arraso en la Olimpiada, su carisma y liderazgo fueron sus más grandes cualidades, en las competencias los atletas lo buscaban, a veces eran víctimas de sus bromas, pero sobre todo lo estimaban, lo respetaban”, Andrés saca del baúl de los recuerdos, anécdotas de “El Toro”.

“El Toro” tenía todo para llegar a Panamericanos, a Juegos Olímpicos, pero él fue una víctima más de los directivos, de esa política centralista, injusta, de ese ambiente maligno que predomina en todo el deporte mexicano, no tan solo del judo… los problemas y favoritismo de la Federación de Judo lo bloquearon mentalmente y al ver tantas irregularidades, poco a poco se alejó de la competencia”, sentencia con tristeza el entrenador parralense, Premio Estatal del Deporte.

El Profesor para un momento en sus memorias, aprieta el puño, fija su vista en el cielo tratando de regresar a “El Toro” al Judokan, a su mirada estricta, forjadora de campeones, para luego destacar: “Gran parte del éxito de Vanessa Zambotti se lo debe a Amín Corral y al “El Toro”, cuando Vanessa empezó a destacar se topó con una gran problema en Parral, no existían judokas de su peso, por lo que Amín y “El Toro” se convirtieron en sus sparrings, con semejantes exponentes, el nivel de competencia de Vanessa subió como la espuma, hasta llegar a Juegos Olímpicos”.

“Cuando me dieron la noticia de su accidente, entre en una depresión total, la tristeza me llego como una loza… se fue uno de los más grandes judokas que ha tenido Parral, se fue uno de mis mejores alumnos… de la talla del “Panky” Arrellanes… Dios lo tenga en el cielo”, finaliza el segundo Padre de “El Toro”, su maestro, su amigo, su consejero y ahora su más fiel promotor.

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