El Dia que Don Raúl Soto Reyes rescato a José Norberto “El Pelia” Urquidi

El Dia que Don Raúl Soto Reyes rescato a José Norberto “El Pelia” Urquidi

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

 Corría el año de 1954, dos años antes al mando de Antonio Moreno, La Sección Once conquista su primer título, eran las épocas del triángulo dorado del beisbol de Chihuahua, donde la bonanza minera de Santa Barbara, San Francisco del Oro y Parral había ofrecido desde las entrañas de nuestra tierra, el regalo mas preciado: El Beisbol, la ciudad mas antigua del estado, ya contaba desde 1943 con el Parque Once de Julio, construido en la administración de Don Pedro Valadez, los equipos de Clarines y Sección Once tienen que unir sus fuerzas si quieren sobrevivir en la difícil Liga regional, ya no están con ellos, ni Míster Jordan, ni Míster Johnson han dejado sus puestos de Superintendentes y han regresado a Estados Unidos, dejándolos en la orfandad.

La pasión por el rey de los deportes en el mineral se desbordaba cada vez que el Frisco, Asarco los visitaban, desde las tribunas los herederos de las glorias de Sacramento “El Negro” Sariñana, vivían con un sufrimiento, entusiasmo las derrotas de la Sección 11, en uno de esos partidos de la temporada del 54, El Asarco del Panzón Arras, los “Paquines” como fueron bautizados gracias a una historieta que circulaba en aquellas épocas, visita la difícil plaza de Santa Barbara, va contra la Sección Once, el partido es cerrado, nadie puede cantar victoria, en el montículo por los locales esta Sebastián “El Zurdo” Carrillo, Arras se va también con un zurdo: Miguel Sosa, duelo en la cumbre de la excelencia del beisbol del sur del estado.

Víctor Manuel Seañez, “El Ejote”, en la sexta recibe base por bolas y con José “El Mantle” Villegas en el cajón de bateo se roba la segunda base, “El Mantle” no desperdicia la oportunidad, el Zurdo Carrillo esta intransitable, el vecino de la Calle del Pueblo por todo el jardín izquierdo impulsa a Víctor Manuel para anotar la de la quiniela, así se van hasta la novena: Asarco 1 Sección Once 0.

Miguel Sosa tiene maniatados en tres hits a la potente artillería santabarbarina, pero como todo zurdo en la novena con la presión que llega desde las tribunas, con la euforia del fanático que quiere ser participe del resultado, ya cansado otorga dos bases por bolas, tiene la del empate en segunda con dos outs, Cleofás Faudoa tiene la última oportunidad con el bat de empatar e irse al sueño dorado de todo aficionado, las entradas extras.

En cuenta de 2-2, Cleofás saca una raya entre short y tercera, Meme Márquez desde segunda sale disparado, su único objetivo es llegar la pentágono, al pasar por tercera le dan vía libre, Pedro “El Garrita” Ibarra desde el izquierdo saca con más fuerza que corazón su metralla al home plate, pelota y spikes llegan a la tierra prometida, la agonía y el éxtasis invade la Caja de Cerillos como bautizará el inolvidable Domingo Salcido al Parque Once de Julio, el chief ampáyer: José Norberto “El Pelia” Urquidi Martínez marca un out para terminar el partido.

Todos los peloteros del Sección Once se van contra la humanidad de mi Padre, lo empujan, lo encaran, le dicen hasta de lo que se va a morir, siempre he dicho que tuve una Abuelita clonada, con tantas mentadas de Madre que mi Padre recibió, pero palo dado, ni Dios lo quita, los aficionados quieren sangre e invaden el terreno de juego, la marabunta no logra digerir la derrota, para ellos la derrota solo tiene un culpable: “El Pelia”, de repente cuando la situación es incontrolable, se oye un disparo al aire: es Don Raúl Soto Reyes, Presidente Municipal de Santa Barbara y el Comandante de Policía: Vicente Dorado con arma en mano vienen a evitar el linchamiento, logran llegar hasta él y ante la mirada frustrante de los aficionados lo sacan del estadio en una “Julia”, en las afueras, en el Panteón Municipal esta gente de Parral esperando al “Pelia”.

Para despedirlo, Don Raúl solo logra decirle a mi Padre: “Por tu culpa adelantamos el festejo del Dia de la Madre, anda ya vete para Parral”, interiormente el “Pelia” agradece a Don Raúl y Dorado, su intervención y con unas cervezas en la panza la adrenalina desaparece… así fue como un domingo del 54, Don Raúl Soto Reyes pistola en mano, salvo el pellejo de mi Padre.

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