El Cuate Rodríguez

El Cuate Rodríguez

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

Ahora que leemos las letras de Manuel Armendáriz Chávez en torno a Héctor Jesús Rodríguez, El Cuate Rodríguez como todo mundo lo conocemos, recordamos como vivimos su paso en las sucursales de los Piratas de Pittsburgh a finales de los 80’s, principios de los 90’s, la alegría, el contagio, la incertidumbre y su truncada llegada a las Ligas Mayores.

Héctor “El Cuate” Rodríguez ha sido junto con Alfredo “El Keki” Pérez los parralenses que han estado mas cerca de jugar en Grandes Ligas.

El Keki y su gran calidad fue la causa que lo firmaran los Indios de Cleveland, en Ligas Menores iba rumbo a la Gran Carpa, solo era cuestión de pulirlo uno o dos años, para luego subirlo a los jardines de la tribu, sin embargo, un pelotazo en la cabeza trunco su paso al mejor beisbol del mundo.

Héctor nacido el 14 de Octubre de 1969, en la Colonia del Huesario o mejor conocida como San Antonio de las Huertas, tuvo en su infancia vena beisbolera a raudales con la Curra Rodríguez, con El Chuco Rodríguez y con Panchón Mendoza, desde temprana edad fue scouteado por los Diablos Rojos en 1989 y ese mismo año jugo en la Liga del Golfo en Clase Rookie con los Piratas, después fue ascendido a los Piratas de Augusta, Georgia en la Liga del Atlántico Sur, Clase A, ahí permaneció hasta 1991, cuando sucedió la desilusión del Cuate Rodríguez por cumplir el sueño dorado de todo pelotero, todo por la política de los directivos de los Piratas de darle preferencia a un jugador nacido en Pittsburgh, Pennsylvania sobre él.

En 1991, Héctor El Cuate Rodríguez fue el titular indiscutible en la Tercera Base por los Piratas de Augusta, jugo 112 juegos, jugo 75 partidos como tercera, 4 como primera, 37 como short stop y 2 como segunda, conecto 3 HR’s, produjo 30 carreras y bateaba para .215 milésimas, todo era suponer que al llegar Septiembre y abrirse el roster de los equipos a 40 jugadores para foguear a los mejores prospectos, El Cuate se convertiría en el primer parralense en llegar a las Grandes Ligas, cabe señalar que El Cuate fue compañero de equipo de Héctor Fajardo, que si se tomara un cafecito en Ligas Mayores y después fuera coach de pitcheo de los Rojos de Jiménez en el Estatal, los que estábamos atentos a los sucesos, a la posibilidad de verlo portando el uniforme que un día portara Roberto Clemente, solo nos concentrábamos en esa dichosa idea.

En vez de subir al titular del equipo subieron a John Wehner, nacido un 29 de Junio de 1967 en Pittsburgh, con razón o sin razón, con la idea de que la fanaticada local disfrutara de un nativo en su line up, la gerencia de los bucaneros decidió que el que subiera en la recta final de 1991 fuera Wehner, que en esa temporada en las sucursales no tuvo mejores números que Héctor El Cuate Rodríguez, al conocer la decisión nos invadió la desilusión, decepción, sentimientos de coraje por la clásica actitud de los norteamericanos de dar mas oportunidad a los jugadores nacidos en Estados Unidos sobre los latinos, nos hizo presa, en aquellos días aciagos.

Ante tal panorama Héctor El Cuate Rodríguez ya no quiso saber nada de la pelota gringa, de la posibilidad de llegar a la Gran Carpa para concretarse a jugar en México con los Diablos Rojos, con los Bravos de Reynosa, Pericos de Puebla y Tomateros de Culiacán en el Pacifico hasta 1999, actualmente radica desde hace 18 años en Houston, Estados Unidos, tiene tres hijos que seguramente ya traen un guante y un bat en las manos, siguiendo los pasos del tremendo Cuate.

Desde aquí le enviamos un abrazo con admiración y nostalgia por esa carrera que desde Parral vivimos juntos su sueño de jugar la mejor pelota del mundo.

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