El día en que dormí en la suite Marilyn Monroe

El día en que dormí en la suite Marilyn Monroe

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

En el 2001 más de 70 parralenses en Semana Santa tuvimos la fortuna de viajar a Phoenix, Arizona a disfrutar del beisbol de la MLB y del basquetbol de la NBA, primero disfrutar a los Dodgers contra los Diamantes y después a los Soles contra los Mavericks de Eduardo Nájera.

El contingente fue tan numeroso que tuvimos que salir de El Paso, Texas en dos vuelos, los dos salieron con retraso, los aviones no podían despegar por una tormenta de arena que azotaba la ciudad, al fin con retraso llegamos al desierto de Arizona al hotel Ramada Inn, con prisas llegamos a la recepción del hotel, al identificarme me preguntaron: “Usted es Ricardo Urquidi”, en mi interior pensé lo peor: ya hubo problemas con la tarjeta de crédito, algo está sucediendo y conociendo a los gringos esperaba un pésimo recibimiento por un detalle inesperado.

“Usted viene al frente del grupo?”, “Si”, ya más preocupado con incertidumbre respondí, “Me permite una identificación”, con los retrasos en El Paso, con toda una lista de habitaciones que repartir, con desgano más que con obligación saque mi visa de turista, la anglosajona con esa actitud fría, lejana, checo todo en su computadora para luego decirme: “El hotel en agradecimiento a su visita y por ser el líder del grupo, le entrega las llaves de la suite Marilyn Monroe para usted, todo lo que usted consuma del mini bar es por cuenta del hotel, alguna pregunta?”, “No… Muchas Gracias”, una exhalación de paz salió de mi sistema respiratorio, para luego empezar a entregar las llaves de las más de 30 habitaciones que reservamos.

En 1956 el símbolo sexual más grande que ha tenido el séptimo arte: Marilyn Monroe filmó en Phoenix la comedia: Bus Stop (Parada de Autobús) hospedándose en el Sahara Motor Inn que después fue adquirido por la cadena Ramada Inn, ignorando lo anterior se escogió el hotel, más que todo por estar cerca del estadio de los Diamantes, los Soles y su costo.

Al conocer la noticia mi familia, mis hermanas: Rosa Esperanza y María Asunción, cinéfilas cuya afición se cultivó en el Cine Alcázar, Reforma y el Rex, con el pretexto de un supuesto cansancio prácticamente me arrebatan las llaves del pent-house y salen disparados a conocerlo, luego de terminar de asignar cuartos a todos los compañeros de viaje, dejar todo listo, llego al espacio con alto contenido histórico, a pesar de los años que han pasado, no deja de impresionar.

Los residentes anticipados a mí, me dan un tour por la estancia, dado su valor no se ha cambiado nada, una terraza que domina toda la alberca, un living room(sala) más que amplio, la zona de bar con una barra con todo lo necesario, la habitación principal con espejos en lugares estratégicos sin caer en la vulgaridad, un baño con un jacuzzi enorme, mi mente vuela y me imagino a la ex esposa del Yankee: Joe Dimaggio, me acuerdo de su escena inolvidable en la película: “La comezón del séptimo año” cuando un respirador del metro de Nueva York le levanta la falda, al llegar a la cama donde seguro durmió la más famosa rubia platinada de Hollywood, solo me dejo caer sobre sus mullidas almohadas y suspiro: “Gracias Marilyn!”.

Mis hermanas hacen lo mismo, alegres, saltan sobre la cama contagiadas por ese misticismo que rodeo la vida de Norma Jean Baker, sus amores con John F. Kennedy, su supuesto suicido y todo el glamour que la rodeo, por otra parte, mis hijos: Diana y Ricardo que con sus escasos años no conocen, ni comprenden la historia de lo que ahí se vivió, se nos quedan viendo como bichos raros, mi esposa: Lorena solo logra musitar: “Ridículos”.

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