“Y mis regalías?”

“Y mis regalías?”

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi (Editorial escrito el 23 de Marzo del 2014)

El sábado rumbo a Chihuahua  compartimos el viaje con Beto Corral de El Valle, con Beto Gutiérrez, con Juan Bustillos, con Juan Holguín, vamos al juego del LX Aniversario de la UACH, en el trayecto la plática es puro beisbol, las vísperas de las semifinales, el juego en el Almanza, la “Borrega” Tamez, en fin los 220 kilómetros que existen de distancia entre Parral y Chihuahua por la corta se transforman en nada, gracias a la amena platica que reina en la camioneta de Beto Corral.

Al llegar a la capital del estado, lo primero que hacemos es hospedarnos bajo el patrocinio de la UACH para luego trasladarnos a un viejo escenario: El Almanza, a nuestra mente vienen escenas nostálgicas de la época de Isidro Lozoya, de Víctor Aguirre, de Manini Arambula, de Tino Gardea y de infinidad de peloteros que vistiendo la franela de los Mineros nos ofrecieron épicas batallas en la grama del Coloso de la Deportiva.

Al tratar de entrar al estadio, detalles para comentar, Protección Civil prohibió utilizar las gradas que no están techadas, bajo el argumento que la estructura está dañada, la UACH tuvo que cancelar más de tres mil boletos, una de las edecanes que checa la entrada al estadio con boleto en mano, detiene al Bucky Pérez y le pide su boleto, la muchacha tal vez experta en informática, es una total ignorante de la historia del beisbol, alguien le dice quien es el personaje y avergonzada deja entrar al Ángel Minero y su familia.

Lo mismo le pasa a “El Cala” Enríquez, al “Pocho” Chávez, discípulos del Chepilon que no traen boleto, el Profesor Melchor Silva intercede por ellos y de inmediato entran al parque de pelota, ahora como compañeros, Chago Obregón y un servidor realizamos entrevistas a Javier Porras y “La Borrega” Tamez, pregunto por el Chepi y no llega, quisiera saludarlo, es uno de mis principales objetivos del viaje.

De repente por el lado de tercera viene un personaje en silla de ruedas, es el Chepi, viene bajo la custodia de su hijo, todo mundo se acerca a saludarlo, en  cada saludo hay lagrimas, el Bucky, Alfredo, Porras,  todo mundo quiere expresarle su admiración, el ave de las tempestades con voz inaudible habla a través de las lagrimas, el más grande instructor y forjador de peloteros que ha tenido el Tec de Parral es un mar de emociones.

Cuando toca mi turno, el Chepi lucido, me susurra al oído: “Y mis regalías?”, cada vez que en el pasado tuve la fortuna de saludarlo, siempre me reclamo regalías por el libro de José Manora, ya que uno de los protagonista de la novela:  Arnulfo Santana,  es un personaje creado en homenaje a Arnulfo ”El Panzón” Arras y a Salvador “El Chepilon” Santana, cuando lo oigo, asimilo que el Chepi está en perfectas condiciones mentales, pero su voz al igual que su cuerpo ya se quieren apagar, sin embargo conociendo su carácter reacio sabemos que va a dar la pelea.

Al momento de los reconocimientos, los comentarios generales, inclusive de los homenajeados son solo para él:

“Que bueno que le hicieron este homenaje al Chepi”

“Esas lagrimas son bálsamo de vida”

“El Chepi es el último de la vieja escuela”

“Si quieres hacer feliz
a alguien que quieres mucho…
díselo hoy, sé muy bueno….
en vida, hermano”.

Me quedo inmóvil, sereno, la silla de ruedas es el canal para imaginarme al Chepi de antaño,  vigoroso de alma y cuerpo, discutiendo con el ampáyer, salpicándolo de saliva al encararlo, echándole tierra a los pies ante una errónea decisión del hombre de azul, mentándole la madre, desesperado ante un pelotero que no entiende o no tiene talento, trasmitiendo toneladas de instrucción, entrenando hasta el cansancio, ese era El Chepi.

Hoy solo veo lágrimas que significan la total satisfacción de una vida plena, Gracias Chepi.

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