ARNULFO ARRAS

bEISBOL DE oRO

En entrevista concedida por Arnulfo “El Panzón” Arras, manifestó que nació en Villa Ahumada, Chih., y empezó a jugar béisbol desde 1929 en Cd. Juárez Vino a Parral en 1937 y permaneció en nuestra región hasta 1955.

Su mayor orgullo –según lo manifestó fue el haber sido el único mexicano en una selección de Estrellas de la Liga del Sur de los Estados Unidos, allá muy al principio de su carrera.

Por conducto de Don Enrique Domínguez, vino a Parral en 1937 y de allí en adelante regresó a muchísimos estatales como mánager. Recordando sus primeros años dentro del béisbol agregó “El mejor equipo de aquellos tiempos fue el Frisco.

Un equipo tremendo, algo grande de verdad, una verdadera maquinita de jugar béisbol, no había conqué ganarle, era un equipo que si hubiera jugado profesional, hubiera dado la talla”. “Jugadores con etiqueta de grandes en cualquier pelota, fueron los tres hermanos Sosa, Pepe, Miguel y Beto, además Enrique Robles, Keki Pérez y el “Garrita” Ibarra.

Arnulfo “El Panzón” Arras, fue un gran maestro, soberbio jugador e inigualable manager, de cualquier ángulo que se examine la carrera deportiva de Arras, nos encontramos que ha sido el jugador más completo en todos los aspectos y lo mejor que se ha visto y tenido el béisbol de la región sur del Estado de Chihuahua.

Para el Diccionario Beisbolero Regional, el apellido de Arras quiere decir ¡jonrón! pues no ha habido un hombre más peligroso a la ofensiva que él. A la defensiva fue un artífice jugando la segunda base y su entrada y salida de la colchoneta, así como su pivoteo funcionaban con precisión matemática.

Cómo jugador defensivo más que espectacular era seguro en grado sumo, pero su fuerte era el ataque y arrancaban alaridos de emoción con sus cañonazos de largo metraje, clásico ejemplo de tumba-bardas del sur.

Debutó en Parral en 1937, con el equipo Mineros de la Nueve y después en 1939 formó el equipo “Asarco”, inolvidable y aguerrido equipo. “Yo no hice ni formé peloteros –agregó– el jugador nace, es como una piedra, es como un diamante al que sólo hay que pulir y darle forma, -concluyó-.

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