Pipo El Sordo 20

Pipo El Sordo 20

Ricardo Urquidi

“¡Pipo!… Qué bueno que te veo… a poco crees que se me iba a olvidar?”, dice apresurado Eneko al ver llegar a Pipo El Sordo a su casa, extrañado nuestro personaje no capta a primera instancia la pregunta de su amigo, Eneko es un ex compañero de secundaria de Pipo que vive en la Arquitectos, juntos se defendieron del bullyng que eran objeto en sus épocas de estudiantes, los dos en el transcurso de los tres años que duro el nivel medio básico cimentaron una amistad sólida, de vez en cuando Pipo después de llegar al Mundo’s Bar pasaba a saludarlo y juntos recordaban anécdotas de la escuela.

Eneko en la actualidad es técnico auxiliar en un Laboratorio Dental, a pesar de sus orígenes humildes poco a poco, sin haber estudiado la carrera, empíricamente había aprendido el oficio de hacer coronas, puentes, “Porque?”, “Pues hoy es día de tu cumpleaños!”, a Pipo le cae el veinte, en la mañana, Doña Rosario muy efusivamente le había dado un abrazo en la mañana, le había hecho de desayuno unos chilaquiles con queso y al lado frijoles, hasta ese momento cae en la cuenta del porque le habían cocinado uno de sus platillos favoritos.

“Deveras que no me acordaba”, para festejar a su amigo del alma, Eneko cierra la puerta de su casa, a lo lejos con un grito se despide de su Madre y van a la Plaza Zaragoza, sede la Rotonda de los Maestros Ilustres para comer unos ricos tacos de barbacoa, Pipo con el estómago satisfecho ante la atención de su amigo, no le importa en lo absoluto volver a desayunar, luego de pedir dos órdenes de tacos, Eneko le confiesa: “Me voy a meter a la Universidad Tecnológica”, “Que vas estudiar?”, pregunta intrigado Pipo, “Mantenimiento de Maquinaria Pesada”, responde animado el futuro estudiante, “Porque?”, “Sales con trabajo, es más desde antes que termines ya estás trabajando”, “Deveras?”, “Si, es lo bueno de esta carrera, que no hay mucha gente que arregle toda la maquinaria de las constructoras, de las fabricas”.

Atento Pipo lo escucha: “De que sirve que te metas al Tec a estudiar contabilidad, si no vas a salir con trabajo… ya ni los que entran a la Normal salen con trabajo”, “Y como le vas hacer?”, “Ya hable con el Doctor y me va a dar quebrada de nomas trabajar en las tardes en el Laboratorio y en la mañana estudiar”, Pipo se siente agusto y también le confiesa sus planes: “Yo me voy a meter a la preparatoria nocturna”, “Deveras?”, con un gusto enorme, Eneko abraza a Pipo para felicitarlo y reafirmar sus cualidades, “Nombre… tu no vas a batallar, eres muy listo, vas a ver que te va ir bien… y luego que vas a estudiar?”, indeciso Pipo no tiene respuesta: “No se… pero tienes razón, hay que estudiar algo que sepas que vas a tener trabajo”.

“Ahora hay un chorro de carreras, en el CONALEP, en la Tecnológica, en el Tec, en la UACH, en donde quieras meterte, tú la vas hacer, no me queda la menor duda, además fácil consigues una beca”, Pipo animado visualiza su futuro claro, nítido gracias a Eneko.

Luego de disfrutar los tacos, Eneko consciente de sus obligaciones señala: “Bueno hay nos vemos, ya se me hizo tarde, que la pases muy bien, por favor me saludas mucho a tus Papas”, con un apretón de manos que termina golpeándose los nudillos de las manos cerradas, se despiden, meditabundo Pipo sigue su camino, analiza sus posibilidades, construye una línea de tiempo para definir sus planes y al final se acuerda de Valentina, de su cumpleaños, de festejar, quisiera en este día tener juntos a sus Padres y a Valentina, está feliz con su espacio y tiempo, Parral, la tierra que lo vio nacer es definitivamente tierra fértil para sus planes.

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