Crónicas de coronavirus 59

Crónicas de coronavirus 59

Ricardo Urquidi

En la actual propuesta que los partidos políticos ofrecen a la ciudadanía, al país, al estado, a Parral hay una constante política que se replica una y otra vez, el más claro ejemplo es el Ejecutivo Federal: el gatopardismo(Palabra derivada del italiano Gattopardo, que es el título de la novela del escritor siciliano Giuseppe Tomasi, príncipe de Lampedusa (1896-1957), que habla de la decadencia de la nobleza siciliana en la época de la unificación italiana y relata el matrimonio del sobrino de un viejo príncipe con la hija de un comerciante plebeyo de la región. Frente al inevitable ascenso de la burguesía, el noble decide promover este matrimonio con el propósito de insertar a su clase social en decadencia con sus enemigos mortales convertidos en la nueva fuerza política dominante. Desde entonces se usa la expresión gatopardismo para señalar la actitud de “cambiar todo para que las cosas sigan iguales”).

López Obrador es el rey del gatopardismo mexicano, sus origenes priistas se agotaron cuando los neoliberales, encabezados por Salinas de Gortari llegaron al poder, cuando la izquierda priista encabezados por Echeverria y López Portillo, llevo al país al caos financiero, se resquebrajan los principios del PRI: Justicia Social, la izquierda priista junto con los intelectuales más connotados en ese momento histórico fundan el PRD, sigilosamente bajo la sombra de Cuauhtémoc Cárdenas, la figura de AMLO, crece hasta que su actitud obsesiva de ser el eje y líder de todo, lo lleva a romper con Cárdenas, creando un nuevo partido: Morena, así ha sido el gatopardismo del actual Presidente de la Republica, cambiar de acuerdo a sus intereses, para subsistir políticamente a través de las décadas y llegar al poder por el poder mismo, los mas claros ejemplos priistas del neoliberalismo, de la corrupción, de la impunidad ahora son parte de su gabinete,  ahora a Televisa su más acérrimo enemigo mediáticamente hablando lo alaba, a los militares a los que tenía aversión por los acontecimientos estudiantiles del 68, son el eje de su Cuarta Transformación, sus antiguos enemigos que para él, hace dos décadas estaban en decadencia ya forman parte de su matrimonio, para satisfacer como prostitutas sus más grandes locuras, algunos las llamaran ideales, para mi es el mas puro ejemplo de la megalomanía, de la mitomanía.

En Chihuahua en el tiempo que nos ocupa, las elecciones del 2021, el gatopardismo es la moda, ya en el 2015 empezaba este fenómeno social-político a mostrar sus primeras manifestaciones con personajes cambiándose de partido, bajo el argumento de que su alma mater política, ya no respondía a los intereses por las que había sido creada o porque sus dirigentes habían caído en prácticas dignas de sus adversarios políticos, ya en el 2018 la práctica se volvió a ver normal, ante la falta de principios, ideología de los actores, su imagen, su influencia dentro de la sociedad, se ofrecía al mejor postor para saciar la egolatría, el modus vivendi político tan sustancioso para sus bolsillos, hoy en el 2021 es un escándalo el batidero de colores, con una constante, todos los partidos recurren a la experiencia de los priistas, así en ello se vayan sus principios e ideales por las cuales de buena fe  apostaron a participar en la contienda, pero en la práctica, en campaña, el día de la elección recurrirán a lo que criticaban en las mesas de café, en las reuniones de familia.

Parral no es la excepción, dentro de sus filas, partidos tradicionales y nuevos recurren a los más antiguos y conocidos operadores políticos priistas, el más claro ejemplo del gatopardismo parralense lo representa el recién creado Partido Encuentro Social, cuyos lideres a nivel nacional son cristiano-evangélicos, partido satélite de AMLO para contrarrestar la influencia de la curia eclesiástica católica, cuyo matrimonio con el PRI fue escandaloso.

A nivel local el PES encontró su nido en el empresariado, en aquellos cuyo hartazgo por la corrupción, por el autoritarismo, la impunidad en que se maneja la actual administración municipal, los impulso a salir a la escena política de Parral, así empezó a causar simpatías entre las organizaciones patronales, entre los comerciantes, sin importar sus origenes partidistas, llegaron priistas, panistas, apartidistas en un acto de buena fe, creyendo ingenuamente que solo en base a la razón, con un representante afín a su visión social-política podrían convertirse en un contrapeso para el statu quo vigente, ya en la practica comprendieron que para ganar una elección hay que tener presencia, operadores, líderes vecinales y que todo lo anterior, ni tenían idea de cómo se ejecutaba?, cuanto costaba?, a quien recurrir?; Y entraron en la moda del gatopardismo, jalaron a priistas renegados, mercenarios, a panistas para que los asesoraran en esta aventura, así se unieron a lo que anteriormente repudiaban, detestaban, censuraban, a la entrega de despensas, a la compra de votos, a la manipulación de conciencias, lo que no se imaginan es que los que los asesoran ya cometieron una traición, cual es el impedimento moral?, ideológico? para que no se las apliquen a ellos el día de la elección?.

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