Crónicas de coronavirus 63

Ricardo Urquidi

Unos amigos a escondidas de sus familias, ocultándose para reunirse después de esporádicas ocasiones que se han visto por la pandemia, sin estar todavía vacunados, todos ellos de cuarenta años o más, luego de que acostumbraban juntarse todos los miércoles, “Para quebrar semana” según sus propias palabras, aprovechan que la esposa de uno de ellos salió de viaje para visitar a su Madre y van a la casa del soltero temporal, así se organizaron para convivir, se sortearon la barbacoa de borrego, las cervezas, el tequila y demás complementos para platicar de sus anécdotas, de sus trabajos y soltar con la confianza que da la amistad, toda su catarsis.

En el desarrollo de la plática, surgen los temas de la liguilla del futbol, del trabajo, de la carestía de la vida para llegar al tema mas recurrente de los hogares de Parral: la política, “Si leyeron las declaraciones del Sindico?…”, pregunta Pitorro, apodo que sus amigos desde secundaria le pusieron, “A ese buey lo van a venir matando”, agrega el Pinole, así llamado porque nadie lo tragaba, “Es lo peor que le puede pasar, pero si son buenos con él, le van a poner una madriza”, sentencia Nopicho, bautizado así porque no disparaba nada ni en defensa propia, “Pues se lo gano por hocicón”, puntualiza el Becerro, porque que se colgaba de todas las ubres ajenas, en eso el ultimo de la fila, los interrumpe  antes de que para su criterio digan otra tontería.

“Que pena con todos ustedes, bola de inconscientes… en vez de aplaudir su valor civil por denunciar un delito, un abuso de autoridad, de apoyar a uno de los representantes que tenemos en el municipio, No, lo criticamos, le deseamos lo peor… tal vez haga la denuncia por los tiempos electorales que vivimos, tal vez tenga razón señalando con nombre y apellido a cada uno de los responsables y en vez de solidarizarnos con él, No, lo criticamos, porque no mejor  exigimos a la autoridad correspondiente, que investigue, que se actúe, pero no al rato se nos olvida y lo que pudo ser una sentencia de culpabilidad para que ya no vuelva a suceder algo parecido, se olvida, se convierte en una anécdota”, reflexiona La Venada, por su miopía y sus lentes.

La Venada no termina su regaño: “¿Como sociedad estamos al revés, ya no tenemos valores, principios, civismo, ética, es tanto el estiércol que hay, que ya no sabemos distinguir quien dice la verdad y quien no?… ahora sí que se trata de ver quien traga más pinole”, La Venada voltea a ver a su amigo de toda la vida, acordándose de su sobrenombre para luego continuar: “El país esta como esta por culpa de todos nosotros, que hemos dejado que esta bola de buenos para nada, hagan lo que quieran enfrente de nuestros ojos y no hagamos nada, en vez de admirar a un periodista por lo que escribe y denuncia, en vez de apoyar a una mujer que tiene la valentía de denunciar a su violador, No, los juzgamos, los vapuleamos, hacemos de ellos un escarnio público, lo comentamos en las reuniones, en el trabajo, pero al final del día no hacemos absolutamente nada”.

Todos están serios ante la pausa, Nopicho le da un sorbo a la cerveza, El Pinole calienta las tortillas para servir la barbacoa, el silencio, se convierte en un susurro acusador, nadie se atreve a contradecir a la Venada: “Ahí esta el Becerro muy orgulloso porque dice que va a votar por Morena… cuando te agarren borracho en la noche, ya no va a ser Transito quien te meta al bote, va a ser la Guardia Nacional y te va a tratar como una persona que ha perdido sus garantías individuales… te van a humillar, te van a exhibir aunque les digas que votaste por Morena, a poco crees que se van a detener?, que no pueden visualizar que ya estamos en vísperas de una dictadura, los políticos nos ven tan agachados ante todas sus tropelías, que las hacen sin vergüenza porque saben que no vamos a hacer nada…”, las palabras de La Venada resuenan en la mente de todos, el posible escenario que dibuja  su amigo, viaja en el imaginario de todos y todos tienen una dirección: las familias de cada uno de ellos.

“Bueno vamos cambiando de tema, ya están las tortillas, ni crean que yo les voy a servir los tacos, cada uno venga y se los hace… tu Becerro si en verdad eres comunista, no debes comer muchos tacos, te voy a estar vigilando, porque lo único que trajiste fue hambre y eres el que más gana de todos nosotros”, invita Pitorro.

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