Fin de semana de Clásico

Fin de semana de Clásico

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

En una ocasión en el Estadio Parral, no recuerdo hace cuantos años, no sé cuántas veces me ha pasado lo mismo por harto, tal vez después de comer un lonche de Gardea, una doblada del Caballo, una cerveza, no sé, el caso es que no me sentía bien de mi golpeado estomago y mi estancia en el parque solo era por lo apretado del juego, mis intestinos libraban una batalla férrea por detener una inminente evacuación.

En esos apuros llega un galeno conocido y mi primera reacción después de que la diosa fortuna me lo envió, sin mediar más que las Buenas Noches, le pregunto: “Ando muy malo del estómago, ¿qué me recomiendas?”, tal vez venia de su consultorio, tal vez venia del hospital donde la consulta se maquila como si fuera una fábrica en serie, el caso es que me respondió: “Toda consulta, causa honorarios”, al momento me decepciono su respuesta, pero al poco tiempo se me olvido el incidente y los apuros, ya cuando recuperas la vertical vuelves a los taquitos, lonches, gorditas, tripitas, dobladas, burros, es cuento de nunca acabar.

Paso el tiempo y en ese mismo año, en playoffs, los Mineros estaban a punto de ser eliminados, un juego al siguiente día no estaba programado, por fin como nos tienen acostumbrados la Furia Gris en la novena le saca el juego al rival y la algarabía renace en los aficionados, al salir en los pasillos siento una mano en el hombro que trata de detenerme, es el mismo galeno que meses atrás había consultado en pleno partido: “Oye Urquidi, a que horas es el partido de mañana?, serio, con una cara adusta, le contesto: “Toda consulta causa honorarios”.

Los Dorados vienen al socavón de los Mineros, ahora con un nuevo Manager: Mario Mendoza, pero con las mismas caras de los últimos años, con mas años a cuestas, como siempre con peloteros de la Cuarta Zona en sus fila, el Clásico es difícil porque vienen presionados y la historia nos dice, que los capitalinos se engrandecen ellos mismos cuando juegan contra Parral, los parralenses que viven en la capital son la principal causa de su motivación, en el trabajo cuando orgullosamente portan su oriundez, a los Llorados los provocan, los minimizan, apuestan hasta la cabellera y arman la escandalera.

Tranquilos porque el problema que tenemos con Chihuahua es en la capital del estado, desde las épocas del Manuel L. Almanza, después en el Monumental se extinguió la maldición, pero en los últimos años, nos han dado descalabros significativos, aquí con la porra, con el tatuaje que llevamos en la piel, la casa manda en el Parral Stadium que se convierte en un manicomio, que, al más cuerdo, al lanzador más frio provoca que se le doblen las piernas.

En la tercera jornada, en el Coloso de los Linderos, cuando se cante el playball, cuando venga a la caja de bateo Hugo Gutiérrez, El Capi, no me queda la menor duda que todos los que estaremos en las gradas nos vamos a parar para brindarle un aplauso, un reconocimiento, así sucedió con Edgar González, con Oscar Jasso por mencionar los más recientes, el fanático minero, es agradecido, no olvida los seis campeonatos que Mineros conquisto siendo nuestra tercera base, Hugo Hit, si nos conecta de hit, solo prevalecerá ese viejo dicho: “Para que la cuña apriete, tiene que ser del mismo palo”.

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