Tuca no quiso saludar a Parral

Tuca no quiso saludar a Parral

La Pera del Olmo

Ricardo Urquidi

Es la tarde del miércoles 30 de Junio del año que vivimos en la primera frontera del país: Juárez, conviviendo con mi hijo Ricardo y mi esposa Lorena en un moderno restaurante de la ciudad, de esos que sirven poco y cobran como si fuera buffet, previo a la cita para renovación de visa, ante la imposibilidad de pasar a suelos norteamericanos, debido a la lentitud de la campaña de vacunación en toda la franja fronteriza, mientras que conversamos de los últimos acontecimientos familiares, delante de nosotros empieza un pequeño alboroto, todo mundo en local, se arremolina sobre un personaje tratando de tomarse una foto con él, es el Tuca Ferreti, flamante DT de los Bravos de Juárez de la Liga MX.

Como resorte me levanto de la mesa, me acuerdo de que no traiga mi principal instrumento de trabajo: la cámara, improviso, saco el celular y voy a su encuentro, dos damas son las ultimas que alcanzan una postal con el y trato de entrevistarlo aprovechando la tecnología que traen los teléfonos móviles: “Tuca unas palabras para Parral, Chihuahua!”, con un ademan me dice que no, insisto, nueva negativa y sale rumbo para el elevador, ante lo inesperado de la situación, frustrado lo dejo ir.

Ya de regreso a Parralito Llovedor, con la meditación que provoca la carretera, disfrutando de las cortinas de lluvia que por todos lados se veían a los largo de nuestra vista, rociando de la bendita lluvia a toda la Señora del Desierto: Chihuahua, recuerdo el encuentro con el Tuca Ferreti y me recrimino por no haber sido lo suficientemente insistente para sacarle unas palabras ante mi improvisada solicitud de una entrevista, pero a la vez me acuerdo de una máxima, un dicho que una vez y otra vez lo he comprobado: “Los más grandes son los más humildes”.

El tiempo y la distancia para llegar a Parral me da para evocar cuando allá en la década de principios de los 80´s, cuando estudiaba en el DF, en la Avenida Insurgentes me encontré a Héctor Alonso Rebaque, el cuarto mexicano en correr en Formula Uno y al reconocerlo, sin regateos me ofreció su mano, en aquellas mismas épocas a JJ Muñante, peruano en aquel entonces jugaba con los Pumas y en una función de cine, al saludarlo hasta me ofreció palomitas.

O a Iván Rodríguez que, a principios de este siglo, me saludo en el Zoo de San Diego cuando junto con su familia disfrutaba de las peripecias de una Orca, o a Roberto Clemente Jr. que me lo tope en Central Park en Nueva York y junto con varios parralenses nos tomamos una foto con él, a Mike Lowell, Ex Tercera Base de Boston, puertorriqueño en el Aeropuerto de San Luis, en el 2013 en la Serie Mundial entre Cardenales y Medias Rojas, bromeo y gustoso nos concedió una foto.

Pero también llega a mi memoria cuando en el Dodgers Stadium en el 92, Barry Bonds, en aquel entonces sin esteroides, militando para los Piratas de Pittsburgh, me negó una entrevista, o a Alex Rodríguez que, en el 2002 en Arlington, jugando para los Rangers, le insistí por tres días unas palabras y jamás me las brindo, así transcurren la acumulación de anécdotas y kilómetros sobre la antigua carretera 45, La Panamericana.

Y el Tuca vuelve, sus logros en el futbol mexicano son indiscutibles, es el único DT en la historia que no ha sido despedido de su cargo, uno de los tantos futbolistas extranjeros que han llegado a México y aquí se han formado como entrenadores, famoso con sus desplantes enérgicos, casi humillantes con sus pupilos, grosero, mordaz, sarcástico con la prensa nacional, a la altura de Maturana, agradeciendo a Dios por regresar sin contratiempos al terruño, solo llego a comprender que lo que hizo fue normal, es mas yo creo que me fue bien, fue educado conmigo, como diría el Tuca, conociéndolo como es:“ Parral?, donde chingados esta Parral?”.

Leave a Comment

A %d blogueros les gusta esto: