Merecido reconocimiento a Homero Moriel Santiesteban, ex entrenador de los Dorados de la UACH

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Merecido reconocimiento a Homero Moriel Santiesteban, ex entrenador de los Dorados de la UACH

Por Mario Alfredo González Rojas

Hace algunos días, se reunieron varios ex jugadores de básquetbol varonil de la UACH, para hacer un cariñoso reconocimiento al entrenador Homero Moriel, por haberlos impulsado generosamente en el deporte, así como en sus estudios, haciendo de ellos unos hombres de bien. Yo hace años entrevisté al maestro Moriel, con objeto de incluir una semblanza de su paso por el deporte ráfaga, en mi libro inédito –todavía- HECHOS HISTÓRICOS DEL BÁSQUETBOL CHIHUAHUENSE.

En este concepto, ahora muestro este texto a los amables lectores, y a la vez me sumo desde mi trinchera de aficionado y humilde hombre de letras, a ese reconocimiento hecho al distinguido chihuahuense.

“Este destacado entrenador chihuahuense, nacido en Hidalgo del Parral, el día 29 de abril de 1948, estuvo ni más ni menos, veinte años con los Dorados de la UACH, llevándolos a varios campeonatos nacionales. Cuando se habla de los Dorados, inmediatamente surge en el recuerdo de los aficionados, esa relación de este gran equipo con Moriel, quien empezara en 1964 a tener contacto con esta escuadra que entonces dirigía Pedro Barba, otro de los grandes entrenadores chihuahuenses.

Cuenta el parralense, con gratitud y humildad, que en esos días “la hizo de todo” con Barba, aprendiendo consiguientemente esta labor fundamental de conducir un equipo en la cancha. De 1964 a 1972 acompaña al señor Barba a varios torneos nacionales, de los cuales se ganan algunos. Ya empieza a dejarse escuchar en son de triunfo, el tambor de guerra de los Dorados, quienes al paso de los años impondrían su clase por las duelas del país. Había sido en 1958 cuando se integró el primer equipo de la Universidad Autónoma de Chihuahua, institución que había sido creada apenas cuatro años antes, bajo el gobierno de Óscar Soto Máynez. El equipo, dirigido entonces por Alfredo “La Titina” Fernández, un destacado ex jugador que durante varios años formó parte de la selección Chihuahua de segunda fuerza, nació por inquietud del Chino Tovar, el licenciado Vázquez y Roberto Vargas, entre otros conocedores e impulsores del deporte ráfaga, quienes estaban lejos de imaginar que los Dorados alcanzarían al paso del tiempo un lugar de privilegio en la historia del deporte universitario del país.

En 1973 Pedro Barba y Homero Moriel se incorporaron al Circuito Mexicano de Básquetbol, por lo que el equipo de la UACH pasa a ser dirigido entonces por Salomé Ledezma, para asistir al torneo nacional, en una ocasión en que la fortuna no le es muy favorable a los chihuahuenses, pues no se logra obtener el deseado título. Vienen tres buenos años para el conjunto, bajo la conducción de Francisco “Rufo” Torres, y la corona se conquista en 1974, 75 y 76. Sigue el equipo en manos de Homero en 1977 y se gana el campeonato, el que se repite en 1978 y 1979. Seis títulos en fila, algo inusitado en el básquetbol estudiantil. Los siguientes años con Moriel aún en el timón, se pierde y se gana el primer lugar: en 1980 se pierde, se gana en el 81, se pierde en el 82, y se vuelve a cantar la victoria en el 83. Después, los acontecimientos no se dan favorables de acuerdo a la costumbre, pues no se conquista el campeonato de 1984 a 1991, aunque se logra estar entre los primeros lugares. Y en esta circunstancia, de todas formas el básquetbol de la UACH sigue creciendo, no pierde su lugar entre los primeros del país.

En 1992 se vuelve a ganar el banderín nacional en el torneo que tiene lugar en Monterrey, Nuevo León, para despedirse posteriormente de las duelas con acento de campeón Homero Moriel, al coronarse los Dorados en 1995 en Hermosillo, Sonora. Ya es mucho tiempo de andar y andar las duelas para Homero, quien opta por jubilarse en 1996. Le tocó en su larga trayectoria dirigir a gente muy valiosa, como el doctor Homero Anchondo, Alfonso Herrera, Octavio Márquez, Chiquis Grajeda, Nacho Zúñiga, Óscar Asiáin, Raúl Palma, Tin Ávila, Jorge Zaragoza, Héctor Payán, la “Borrega” Tamez, etc. Ellos fueron, por así decirlo, de su primera época como entrenador. Después dirigió a Héctor Guerrero, Elko González, Jose “Chiquilín” Pérez.

Entre muchas de sus grandes actuaciones, recuerda con singular emoción las que tuvo en 1976, al ganar el estatal y el nacional de la Federación de Básquetbol, así como el Estudiantil. En 1977 lleva a la selección mexicana a los Juegos Centroamericanos que se efectúan en República Dominicana; el mismo año asiste a la Universiada Mundial, de Sofía, Bulgaria; en 1979 lleva la selección a la Universiada Mundial, de México, Distrito Federal; en 1981, concurre a la Universiada Mundial, de Bucarest, Rumanía; en 1983, está en la Universiada Mundial, de Canadá; y en 1995, después de ganar el campeonato nacional de la Federación para Chihuahua, es comisionado para dirigir a México en los Centroamericanos de Mar del Plata, Argentina

Al preguntarle a Homero sobre los grandes impulsores del básquetbol en la UACH, no tarda mucho en responder, que figuran en un plano indiscutible el doctor Carlos Aguilar y el licenciado Roberto Borunda.

Entre los reconocimientos que ha recibido el maestro Moriel, se encuentra el hecho de que se le puso su nombre al gimnasio de la Facultad de Ciencias de la Cultura Física de la UACH. En esa ocasión dijo el homenajeado: “Es una gran responsabilidad el ver mi nombre en esta flamante instalación, habiendo tantas personalidades que le dieron vida a nuestra escuela; una Facultad llena de historia y anécdotas”. El rector, Enrique Seáñez, resalto la enorme contribución realizada por este distinguido chihuahuense al deporte en la entidad, quien en forma emocionada manifestó que no sabía que hubiera dado él por tener estas instalaciones. “Disfruten, quieran – subrayó en su intervención -, respeten, pero sobre todo, sigan dándole dignidad a nuestra profesión…”.

El brillante entrenador, reconoce que no se está trabajando en las fuerzas menores como debería hacerse, para tener asegurado un exitoso futuro. Para él, no hay voluntad de las autoridades para impulsar el básquetbol. “No hay voluntad, tampoco para imponer orden”, asienta categórico este señor, el que sí sabe lo que está diciendo, porque sus muchos años de andar en el deporte, lo hicieron un profundo conocedor dentro y fuera de la cancha. Sabemos que en México, el deporte no ha recibido el impulso que requiere como actividad fundamental para el desarrollo de la sociedad, aunque los políticos se luzcan de vez en cuando en ceremonias de abanderamiento y de entregas deslumbrantes de premios, aprovechando la feliz circunstancia para colgarse medallas en su carrera. Ante esa simulación que en ocasiones se suele dar por parte de las autoridades, para dar la impresión de que realmente se quiere al deporte y de que se le está apoyando con acciones concretas, concluye Homero Moriel con estas palabras:

“¡Que el deporte se aproveche de los políticos, no al revés!”.

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